¿Dónde andas?
-Estoy en la reunión todavía ¿Tú ya estás en tu casa?.
Sí, ya destendí la cama. Me espera un corto sueño y una maleta que mañana se irá conmigo junto a ese avión. Te hablé para saber cómo estabas. (Me gusta su estilo de decir las situaciones, sin duda alguna me gusta)
-Ah. Yo ya tengo sueño y aún no termina la junta. (siempre contesto algo normal-cortante)
¿A qué horas terminará? ¿Quieres que vaya por ti? (Me desorbitó su propuesta, teníamos un acuerdo)
-No, no J... ya estás acostado. Tú mañana tienes tu vuelo temprano, mejor descansa.
¿Por qué no quieres que vaya?
-Ya te dije, descansa. Tu vuelo es muy temprano.
Hmm, mujer. ¿Puedo estar tranquilo?
-¿Tranquilo? Pues si te lo propones, sí.
No, dime que puedo estar tranquilo.
-¿Por qué? ¿Qué te inquieta?
¡Tú!
-Jaja. Estaré bien...
No me causa gracia, ambos sabemos que hay algo inconcluso y...
-Sé que somos como la tierra y el agua, bien me lo dijiste. Pero al parecer ni tú ni yo queremos ser lodo. Así que por el momento no h...
¡OK! Recuerda que vuelvo a Tijuana en abril. Cuídate y esperemos que pasa, Gricelda. (enfatiza tanto mi nombre cuando quiere dejar las cosas por la paz mientras le provocan más dudas. No me gusta escúcharlo así, pero yo también quiero estar tranquila)
-toca como sólo tú sabes. Que corra sangre y tripas entre la gente.
Que se convierta este instrumento en mi arma letal.
-¡Qué así sea!
Así será, Gricelda. (Volvió a enfatizar mi nombre) A mí regreso estaré donde siempre, las letras aquí continuarán. Nos contacatamos mutuamente, va. Cuídate, mujer.
-Cuídate, hombre.
-Estoy en la reunión todavía ¿Tú ya estás en tu casa?.
Sí, ya destendí la cama. Me espera un corto sueño y una maleta que mañana se irá conmigo junto a ese avión. Te hablé para saber cómo estabas. (Me gusta su estilo de decir las situaciones, sin duda alguna me gusta)
-Ah. Yo ya tengo sueño y aún no termina la junta. (siempre contesto algo normal-cortante)
¿A qué horas terminará? ¿Quieres que vaya por ti? (Me desorbitó su propuesta, teníamos un acuerdo)
-No, no J... ya estás acostado. Tú mañana tienes tu vuelo temprano, mejor descansa.
¿Por qué no quieres que vaya?
-Ya te dije, descansa. Tu vuelo es muy temprano.
Hmm, mujer. ¿Puedo estar tranquilo?
-¿Tranquilo? Pues si te lo propones, sí.
No, dime que puedo estar tranquilo.
-¿Por qué? ¿Qué te inquieta?
¡Tú!
-Jaja. Estaré bien...
No me causa gracia, ambos sabemos que hay algo inconcluso y...
-Sé que somos como la tierra y el agua, bien me lo dijiste. Pero al parecer ni tú ni yo queremos ser lodo. Así que por el momento no h...
¡OK! Recuerda que vuelvo a Tijuana en abril. Cuídate y esperemos que pasa, Gricelda. (enfatiza tanto mi nombre cuando quiere dejar las cosas por la paz mientras le provocan más dudas. No me gusta escúcharlo así, pero yo también quiero estar tranquila)
-toca como sólo tú sabes. Que corra sangre y tripas entre la gente.
Que se convierta este instrumento en mi arma letal.
-¡Qué así sea!
Así será, Gricelda. (Volvió a enfatizar mi nombre) A mí regreso estaré donde siempre, las letras aquí continuarán. Nos contacatamos mutuamente, va. Cuídate, mujer.
-Cuídate, hombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario