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Morfeo siempre está presente, sin embargo por más que me invitaba a sus brazos; yo lo rechazaba, por el momento no podía acceder a su invitación que siempre es tentandora.
Hoy, después de hacerlo esperar llegaré a sus brazos sin pensarlo, gozaré de la placidez que me ofrece, caeré lento, muy lento y después ver a Hipnos frente a frente.
Hoy, después de hacerlo esperar llegaré a sus brazos sin pensarlo, gozaré de la placidez que me ofrece, caeré lento, muy lento y después ver a Hipnos frente a frente.
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