sábado, 3 de abril de 2010

Soñé una flor caníbal



Frente a una flor caníbal, (no carnívora) me encontraba. ¿Cómo supe que era caníbal? Había un letrero que colgaba de un árbol gigante y decía: Flor Caníbal en reposo. Estaba hermosa la flor y era gigante. Un tronco estaba detrás de ella y otros dos a sus costados. Su tallo grueso y grande era color verde agua, y sus pétalos morados tenían como unas espirales que caían de la punta formando un camino tapizado de hojas y flores entrelazadas que daban a no sé donde.

Me asusté cuando la flor comenzó a moverse y apuntó una de sus hojas hacía mí. Me observó muy de cerca, y con la punta de una hoja tocó mi barbilla y movió mi cabeza en negación. Su hoja que fungía como dedos o manos, agarró mi cabello suelto y algo menos rizado como de costumbre. Tomó un rizo y lo miró detenidamente. Lo soltó y se alejó.

Un pétalo se movió en dirección así a mí, cayó en mis manos. Voló de nuevo a su lugar y la flor comenzó a agitarse un poco más, de un espiral escupió una bola blanca que parecía pelusa pero tenía un movimiento extraño. Lo puso en mis manos, era una bola de gusanos. Lo tiré, y me alejé. Volvió a dármelo, pero no quería agarrarlo. El espiral extendió la bola, ya no había gusanos. Era un gorrito blanco. Me lo puso y me entregó unas guantes que hacían conjunto con el gorro. Después entendí que eran gusanos de seda. Muy lindo el conjunto que me obsequió aquella flor caníbal.

Otro susto vino cuando los espirales comenzarón a agitarse y las ramas de los árboles se movían de un lado a otro. Las pequeñas flores que estaban entre el camino de espirales salieron y unas chuparrosas volaron. Un ventarron sopló sacando todo el polen que había en ese lugar. Dejó mi cabello alborotado y mi nariz comenzó a sentir picazón, así es; mi alergia apareció.


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