jueves, 21 de abril de 2011

Mi gusto es:


Aproximadamente en dos meses he descubierto lo que jamás pensé que sucedería. Amo la espuma del café tanto como amo el invierno, tanto como el picante en mis comidas, tanto como la música de uno de mis grupos favoritos, tanto como las letras de mi escritor ideal, tanto como aquel hombre del sombrero.

En la familia todos toman café, aún en tiempo de calor el café no falta en la mesa; en el día o en la noche. Mi gusto es la leche, todo lo lácteo, pero..."Yo prefiero la leche fría, no importa si es invierno, primero la leche antes que el café". Eso decía, no lo cambio todo, sólo una parte. "Primero el café en invierno" Mi nuevo gusto, es: la espuma del café. Se dio gracias a mi madre, que ella es cliente distinguida de la máquina de Nescafé que está en la farmacia más cercana a la casa. Sólo un sorbo bastó para que la espuma me convirtiera en una adicta. He probado la espuma de otros y no hay otra que satisfaga tanto a mi paladar.

Tan suave, tan tibia y tan delicada entra por mi boca y se esparce el sabor provocando una ola de dulzura que rompe en la garganta para darle significado a mi sentido del gusto. Tanto placer se une en un sorbo que continuar probando se vuelve necesidad. Y a falta de mi olfto guardo los sabores en mi garganta, y el sabor de la espuma capuchino-vanilla está en mi lista de favoritos del invierno. Tan deliciosa es que si la sigo consumiendo presumiré de ser una espuma humana.

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