El jueves me levanté pensando en que algo debía hacer. No recordaba qué, no sabía si alguien cumplía años, si tenía que hacer algo fuera de mi rutina, tal vez algún mandado. No sabía, pero mi duda estuvo presenta hasta que fui a la cocina y ahí estaba la respuesta. Una veladora y un vaso de agua. Mi madre, hace eso en memoria de su papá, mi abuelo Tomás. Después de eso recordé que el año pasado y el anterior me desperté con la misma duda.
Mis recuerdos de él son pocos pues, son contadas las veces en que lo vi. Recuerdo bien el color de su piel, su bigote blanco y cabello. Su sombrero y su chamarra de mezclilla con lana de borrego. Su lento y acortado paso. La fachada de su casa en Jalisco y que no estaba en ella cuando fuimos de viaje allá. Su visita a Tijuana después de esa ocasión y sus ganas de regresar a Jalisco para morir en su tierra. Y así fue.
1 comentario:
El de mi abue fue precisamente el dia que escribiste este post... interesante, espero que ellos esten en un mejor lugar :)
Atte. Ya te la you know
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