16/05/2012
Han sido días en los que no más el sueño no me llega cuando según debe llegar (en la noche) y acudo a lecturas, series de televisión, a mi imaginación o a fijar mi vista en el techo del cuarto. Es ahí donde hago trazos y me siento una Picasso haciendo y deshaciendo figuras a mi antojo. Haciendo pincelazos largos y otros cortos, creando una mancha gigante y que le puedo dar vida y camina sobre el techo haciéndose chica o gigante.
Después de que mi mente se aburre de pintar, salgo de la cama y tomó un libro. Mi repertorio no es muy grande pero, Sade ha estado muy a la mano. Sábato quedó olvidado en el rincón y Fadanelli siempre está a la orden ¿será porque tengo más libros de él? En fin…hojeo los libros, leo partes y en ocasiones subrayo algo que acapare mi atención. Ayer subrayé esto:
-¿Para qué estás moviendo el sillón, Tania?
-Quiero hacer cambios en la casa, estoy harta de levantarme y ver siempre el mismo paisaje.
-Mover los muebles no significa cambiar. ¿Para qué te engañas?
Es del libro “Más alemán que Hitler” de Fadanelli. Y pues nada, que justamente entre mi insomnio se me ocurría acomodar de manera diferente mi cuarto y leer eso me dijo todo lo contrario. Una arregladita no cambiaría el contenido ni lo que yo guardo, escondo o reprimo en éste cuartucho.
Recurro también a escribir, lo que sea; pero escribo. A veces te (re)escribo, otras veces te dibujo y hago desfiguros con tus gestos. O, te imagino tecleando en la computadora pero… ¡qué va! Tú encanto me roba el sueño y a veces me lo devuelve. En momentos me giro a la derecha y paso a otro tema. Pienso en esos pendientes que tengo que resolver y he dejado pasar. En esas situaciones que evito porque no encuentro una posible solución.
Y el sueño llega después de esto y más. Después de leer(te), después de imaginar(te), después de escuchar un buen repertorio de música que a veces me incita a seguir despierta y me pone a idear miles de cosas. El sueño llega posterior de mil giros en la cama, después de unas dos o tres visitadas a la cocina a tomar agua o al baño (para hacer lo necesario, obvio ¿no?).
Pero hoy está comenzando diferente. Hoy estoy sentada frente a la computadora redactando ésta rutina enfadosa y sin chiste, sin interés para nadie, ni el grillo que se escucha ahorita le interesa. Y así mis más recientes noches han sido a partir de las 3:00 ó 4:00 a.m. Así seguirán por el momento, mientras yo lo permita. Y así, después del punto todo continuará.
1 comentario:
Me encantan tus reflexiones. Cambio para que o porque?
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